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miércoles, 16 de mayo de 2012

Secreto para la vida eterna



Un día, una multitud de hombres arrastraban a una mujer a la presencia de Jesús y le dijeron: “esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mando Moisés apedrear a tales mujeres. Tu, pues, ¿Qué dices?” (San Juan 8:4-5)
Jesús respondió: “El que de vosotros este sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (v.7).
La Biblia dice que uno tras otro, los hombres se fueron.

Entonces Jesús se volvió a la mujer y le pregunto: “¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condeno?” (v.10). Ella miro alrededor y dijo: “Ninguno” (v.11).  “Ni yo te condeno”, le dijo Jesús. “Vete y no peques mas” (Versículo 11)
¡Esta es una extraña respuesta de los labios de Jesús! La mujer había cometido adulterio. El no estaba excusando su pecado, porque también le dijo: “No peques mas”. Entonces, ¿Por qué le dijo a ella, “ni yo te condeno”?

La respuesta es: La gracia
 

EL SIGNIFICADO DE LA GRACIA
La gracia significa que cuando te acercas a Dios, el te acepta tal como eres, sin importar lo mala que haya sido tu vida. Esta es una buena noticia para cada ser humano imperfecto. Y eso, por supuesto, nos incluye a todos nosotros, siendo que todos hemos cometido errores de los cuales nos sentimos culpables.
Mucha gente siente que Dios los condena por causa de su vida pecaminosa. Y en un sentido esto es verdad, Dios no aprueba nuestras malas obras. Pero Dios si las perdona. Por eso es que la Biblia dice: “Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 San Juan 1:9).
Es extremadamente importante comprender que el perdón de Dios es absolutamente un don. No podemos hacer nada para ganarlo. La Biblia nos dice que somos salvados por gracia por medio de la fe, no por alguna buena obra que nosotros podamos hacer (ver Efesios 2:8-9). Así que cuando aceptamos la muerte de Jesús en nuestro favor, Dios nos acepta tal como somos, sin importar cuan malos hayamos sido.
Eso es lo que la gracia significa.

¿Y QUE EN CUANTO A LA OBEDIENCIA?
Pero, ¿no tiene Dios una ley que demanda obediencia? Sí
¿Y no dice la Biblia que el precio de la desobediencia es la muerte? (Romanos 6:23) De nuevo, sí.
Entonces, ¿Cómo puede Dios ignorar su ley y perdonarnos?
El no hace tal cosa. La Biblia dice que Jesús pago la pena por nuestros pecados al morir en la cruz (1 San Pedro 2:24; 2 Corintios 5:21).
Sin embargo la obediencia todavía es importante para Dios. “Si eso es verdad – podría usted preguntarse - ¿Cómo puedo obedecerle si toda la vida lo he estado desobedeciendo? ¿Se supone que debo apretar las mandíbulas y comenzar a guardar sus mandamientos?”.
Pero aunque sus esfuerzos para obedecer son importantes, usted no puede hacerlo solo. Además de perdonarle, Dios también obra un cambio espiritual en su mente y sus emociones. Jesús llama a ese cambio “nuevo nacimiento” (ver San Juan 3:3). Cuando el ha hecho el cambio, usted tiene ahora una nueva perspectiva. El estilo de vida de Dios, que una vez le pareció tan absurdo, ahora hace perfecto sentido. Y los pecados y adicciones que antes amaba, ahora los aborrece. Cuando ha renacido, usted puede empezar a obedecer a Dios de verdad – no porque tenga que hacerlo, sino porque lo desea.
Esto no significa que usted no volverá a cometer algún otro pecado. Significa que su vida ha tenido un giro completo. Ahora se encamina en una nueva dirección. Y mientras mantenga sus pies en esta nueva senda, Dios estará a su lado para ayudarle, aun cuando resbale y caiga.


VIDA ETERNA
  La mejor noticia de todas es que al mismo tiempo que Dios le perdona sus pecados pasados y cambia su vida en lo interior, le promete vida eterna en su reino. No hay nada que usted o algún otro pueda hacer para merecer la vida eterna. Todo lo que puede hacer es creer en la promesa de Dios. Cuando hacemos esto, la vida es nuestra. Por eso Jesús dijo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna” (San Juan 5:24).
Jesús no quiso decir que usted no va a morir al final de los ochenta o mas años que le de en esta tierra. La “vida eterna” de la que él esta hablando es el nuevo nacimiento: la nueva vida espiritual que Dios pone dentro de usted que le capacita para vivir un nuevo tipo de vida. Esta vida espiritual es la garantía de que cuando Jesús regrese a esta tierra el va a darle vida inmortal en su reino eterno.
Para resumir, entonces, cuando usted confiesa sus pecados, y cree que Jesús le perdona todas las cosas malas que haya hecho, recibe vida eterna. Desde ese momento, mientras mantenga su fe en Jesús, tiene la seguridad de un lugar en el reino de Dios.
Así que, la pregunta es, ¿ha aceptado usted la oferta de Dios? Si no, no es difícil hacerlo. Solo dígale que se arrepiente de sus errores que ha cometido, y pídale que le perdone y le de un nuevo nacimiento.

COMO SER SALVO
¿Le gustaría saber si sería salvo en el eterno reino de Dios si muriera esta noche? Puede tener esa seguridad. Aquí están los pasos:
Arrepentimiento.
Arrepentimiento significa sentir dolor por las cosas malas que ha hecho. Dios le ayudara a hacerlo. Pídale que le ayude a tener dolor genuino por sus pecados.
Confesión.
El verdadero arrepentimiento siempre es seguido por arreglos con la persona que sea para reparar los daños que le haya causado, y con Dios por los pecados cometidos contra el. Parte de la confesión es pedirle a Dios que nos perdone.
Aceptación.
La Biblia dice que la muerte de Cristo en la cruz tomo el lugar de la muerte que nosotros merecemos por nuestros pecados. Una vez que usted se ha arrepentido y confesado sus pecados, entonces tiene el perfecto derecho de decir: “Yo acepto la muerte de Jesús por mis pecados”.
Confianza.
 Después que ha hecho estas cosas, puede ser que usted no sienta que todo es diferente, pero la salvación es por fe, por confiar en que Dios nos ha salvado, ya sea que lo sintamos o no.

Fuente: jovenes-cristianos

domingo, 11 de septiembre de 2011

¿Puede un cristiano ser un buen científico?


por John F. Ashton

El estudio de la ciencia puede ser una de las experiencias más apasionantes y beneficiosas de la vida. Sin embargo, los cristianos que estudian ciencias a veces enfrentan el desafío de maestros y otros estudiantes que aseguran que solo las personas sin educación o que ignoran los descubrimientos en biología, geología, arqueología y astronomía pueden creer que la Palabra de Dios es veraz. Permítame asegurarle que yo conozco y he hablado con muchos científicos destacados que no solo creen en los milagros de la Biblia sino que también testifican que las verdades en la Palabra de Dios los han ayudado a tener éxito en su vida personal y en su carrera como científicos.1 De hecho, yo conocí a Jesús como mi Salvador gracias al testimonio de científicos cristianos.
Comencé mi carrera de físico como internista en los Laboratorios Centrales de Investigación de BHP en Australia. BHP en ese entonces era la mayor productora de acero en el hemisferio sur y ahora es la compañía minera más grande del mundo. Me nombraron asistente de un científico recién llegado que había ganado premios como erudito académico y había terminado estudios posdoctorales en el Imperial College de Londres. Llevaba registros meticulosos. Cada página de su cuaderno de trabajo tenía un número colocado con sello de goma, todos los resultados tenían que ser registrados, todos los equipos tenían que ser calibrados con exactitud y su calibración se comparaba regularmente con normas fijas. De él aprendí la técnica de cómo efectuar investigaciones de primera clase, pero también me enseñó acerca de Jesús.
A mitad de mis estudios cambié mi especialidad de física y matemáticas a química, y para mi año de honores escogí un proyecto que sería supervisado por el director del Departamento de Química de la universidad. Al trabajar para este profesor, autor de libros de texto de alcance internacional, advertí que él también era cristiano. Cada vez que iba a su oficina, me saludaba con una amplia sonrisa y las palabras: “¡Pasa, John! ¿En qué puedo servirte?” Usualmente proseguía con un comentario jocoso tal como “¿ya encontraste novia?” Nunca se mostraba demasiado ocupado como para no recibirme, y siempre apoyaba con entusiasmo mis ideas en la investigación a la vez que me hacía sabias sugerencias que “quizá me convenía considerar”.
Poco después de concluir mis estudios universitarios, decidí comenzar a asistir a la iglesia. Decidí ir a una iglesia adventista cercana porque cuando mi padre murió unos nueve años antes, un dentista adventista del séptimo día se había mostrado muy amable con mi familia. Al enterarse que yo estudiaba ciencias, me había regalado una regla de cálculo muy costosa. (Era lo que se usaba antes de los calculadores de bolsillo.) Yo había buscado el término “día de reposo” en una enciclopedia y había leído que el día de reposo según la Biblia era el sábado, así que yo sabía que ese era el día correcto para adorar a Dios en una iglesia. Continué asistiendo a la iglesia y 18 meses después acepté a Jesús como mi Salvador y fui bautizado.
Al recordar estas experiencias de unos cuarenta años atrás, alabo a Dios por su conducción en mi vida. No solo he experimentado personalmente muchas respuestas positivas a mis oraciones sino que he disfrutado de una salud excelente al seguir los principios bíblicos de la salud. También he aprendido acerca de la evidencia arqueológica que apoya la exactitud de la Biblia,2 y he investigado las evidencias del cumplimiento de las profecías bíblicas.3 He aprendido que muchos de los científicos que colocaron el fundamento de la ciencia moderna eran cristianos que creían en la Biblia. Estos pioneros incluyen a Isaac Newton, Robert Boyle, Johannes Kepler, Carl Linnaeus, Michael Faraday, Samuel Morse, Louis Pasteur, George Mendel, Lord Kelvin, Joseph Lister, James Clerk Maxwell y John Ambrose Fleming.4 Por ejemplo, Maury, un pionero en la oceanografía, creía que la Biblia podía usarse como una guía para entender la naturaleza. Después de leer el Salmo 8:8, que habla de senderos en el mar, buscó estos senderos y descubrió las corrientes marítimas y mucho más.5
Un aspecto de la ciencia que sigue siendo un desafío para mí es la aceptación general de la teoría de la evolución como una explicación de cómo comenzó la vida, aunque no existe ninguna evidencia experimental que la apoye. El biofísico Lee Spetner, quien enseñó teoría de la información en la Universidad Johns Hopkins durante muchos años, señala que no hay evidencia de que haya surgido alguna información genética decisiva de las mutaciones casuales, y en base a la teoría de las probabilidades, es imposible.6
Tampoco existe un mecanismo conocido que pueda explicar cómo puede surgir una célula viva de moléculas no vivientes.7 En su último libro, el profesor ateo de la Universidad de Oxford, Richard Dawkins, da un solo ejemplo que él asegura que es evidencia de que nueva información genética decisiva puede surgir al azar. Este ejemplo se refiere al trabajo de Richard Lenski y su equipo de investigadores en el Departamento de Microbiología y Genética Molecular en la Universidad Estatal de Michigan.8 No obstante, Lenski y sus colegas no están seguros del mecanismo que produjo el cambio en la información genética, y ambos mecanismos propuestos por los investigadores involucran información genética preexistente.9 En otras palabras, el proponente más destacado de la evolución en el mundo —Richard Dawkins— no ha provisto ni un solo ejemplo de evidencia experimental para el tipo de evolución que se necesitaría para producir el primer ojo, las primeras piernas articuladas, las primeras plumas y la vasta cantidad de información genética asociada con todos los tipos de organismos vivos que existen.
A lo largo de los años, me he encontrado con muchos científicos destacados que han advertido que la evidencia científica que tenemos disponible hoy apoya fuertemente el relato bíblico de cómo llegamos a existir.10 Hace poco me enteré de que el experto en genética de la Universidad de Cornell, John Sanford, inventor de la pistola de genes que se emplea en la ingeniería genética, ahora cree en la creación en seis días y en una tierra joven, basado en la evidencia científica que demuestra que el ADN humano se deteriora rápidamente, y por lo tanto no puede tener millones de años.11
La ciencia es el estudio de la creación de Dios. Involucra la observación de la naturaleza y conducir experimentos que nos enseñen cómo ser los mejores mayordomos de su obra maestra. El apóstol Pablo nos recuerda que somos obra de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios ha preparado para nosotros (Efesios 2:10). ¿Puede entonces un cristiano ser un buen científico? Dejo que usted juzgue por sí mismo.

Fuente: El Centinela Juli 2011

1J. F. Ashton, ed., On the Seventh Day: 40 Scientist and Academics Explain Why They Believe in God (Green Forest, AK: Master Books, 2003).
2J. Ashton y D. Down, Unwrapping the Pharaohs: How Egyptian Archeology Confirms the Biblical Timeline (Green Forest, AK: Master Books, 2007).
3J. F. Ashton, con una introducción de B. McCusker, The Seventh Millennium, the Evidence We can Know the Future (Sydney and London: New Holland, 1998).
4A. Lamont, 21 Great Scientist Who Believed in the Bible (Acacia Ridge, Qld: Creation Science Foundation, 1995).
5Ibíd., pp. 121-131.
6L. M. Spetner, Not by Chance (New York: Judaica Press, Inc., 1997), pp. 85-160.
7A. Ricardo y J. W. Szostak, “Origin of Life on Earth”, Scientific American 301 (Septiembre 2009), p. 131.
8R. Dawkins, The Greatest Show on Earth: The Evidence of Evolution (London: Bantam Press, 2009), p. 131.
9Z. D. Blount, C. Z. Borland, and R. E. Lenski, “Historical Contingency and the Evolution of a Key Innovation in an Experimental Population of Escherichia Coli,” Proceedings of the National Academy of Sciences 105, no. 23 (2008): pp. 7899-7906.
10J. Ashton, ed., In Six Days: Why Fifty Scientists Choose to Believe in Creation (Green Forest, AK: Master Books, 2007),
http://creationontheweb.com/content/view/333/ ó http://www.creationontheweb.com/isd.
11http://creation.com/john-sanford. Ver también Sanford, Genetic Entropy & the Mystery of the Genome (Livonia, NY: Feed My Sheep Foundation, Inc., 2008).

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